La familia Mendoza acaba de culminar en este mañana de viernes, la colocación de la rampa sobre las escalinatas de la iglesia Colegial del Salvador, cuando tan sólo faltan 9 días para un nuevo Domingo de Ramos.
Esta familia ha cumplido este año, medio siglo de instalar la rampa del Salvador. La anécdota más graciosa entre los que allí se encontraban, ocurría cuando finalizaron con el trabajo y comenzaba a llover, «no falla, terminamos de ponerla y empieza a caer agua».
Otro de los ritos de la Cuaresma. Por aquí pasarán hasta cinco pasos, el Señor de la entrada en Jerusalén la Borriquita, el Cristo de la Amor, la Virgen del Socorro, el Señor de Pasión y la Virgen de la Merced.
La espera se acorta aún más si cabe y crece esa misma ilusión por la que los niños descenderán esa rampa el 25 de marzo. Mientras tanto, es una atracción más para ellos, una tradición de jugar y correr, lo que todos hicimos alguna vez en nuestra niñez.
Por ahí han pasado generaciones de sevillanos que han jugado. Incluso, hay mayores que quieren volver a rememorar de su infancia porque al fin y al cabo aunque sean tablas de madera, es la rampa de los sueños de los sevillanos.


Comentarios
Publicar un comentario