El primer viernes de marzo es un día muy simbólico en Sevilla, una jornada de devociones íntimas y tradicionales como los Cautivos, que bajan de sus altares para recibir los besos de los fieles. También es el día en el que se conmemora el origen histórico de la Semana Santa, con el Vía Crucis de la Pía Unión, rememorando aquel que las cofradías hacían hasta la Cruz del Campo y que fue el punto de partida de las estaciones de penitencia. Este culto, que cada año tiene lugar en la Casa de Pilatos, este año tendrá una presencia especial, ya que el Cristo de la Fundación de los Negritos partirá de su capilla de la calle Recaredo para presidir el altar durante la eucaristía que se celebrará en las caballerizas del palacio. Saldrá de forma extraordinaria con motivo del 625 aniversario fundacional de la hermandad, una de las más antiguas de la Semana Santa, que se está celebrando este año.
Si el tiempo lo permite, algo que tendrá en vilo a los hermanos de los Negritos durante toda la jornada, el Cristo de Andrés de Ocampo saldrá de la capilla a las 17:15 horas, para continuar por Guadalupe, Juan de la Encina, Imperial, Medinaceli, iglesia de Santa Esteban y entrada en la Casa de Pilatos a las 18 horas.
Lo acompañarán alrededor de 200 hermanos con cirio, 280 en total participarán en un cortejo que abrirá la Cruz de las Toallas, con la que se rezan las catorce estaciones y, además del estandarte de la corporación, irá también el guión cardenalicio, una insignia que lleva siempre la hermandad en homenaje a su fundador, el cardenal Gonzalo de Mena. Antes del vía crucis, a las 19 horas, tendrá lugar la eucaristía en las caballerizas de la Casa Ducal, en el que serán recibidos los nuevos hermanos de la Pía Unión, que a la postre son los nuevos hermanos mayores que han tomado posesión de sus cargos desde el último viernes de marzo en las cofradías sevillanas.
El vía crucis, que comenzará en torno a las 20 horas, una vez concluya la misa, recorrerá las galerías y patios interiores de la Casa de Pilatos, saliendo a la plaza siempre que el tiempo lo permita. El hermano mayor de los Negritos, comentó ayer a ABC de Sevilla que, según los últimos partes meteorológicos, confía en que el tiempo permita la salida del crucificado porque «parece que hay mejoría».
Al terminar el vía crucis, se organizará a partir de las 21 horas el traslado de regreso desde la Casa de Pilatos, discurriendo por Águilas, convento de Santa María de Jesús, Águilas, Rodríguez Marín, San Ildefonso, plaza de San Leandro, convento de San Leandro, Cervantes, Santiago, Muro de los Navarros, Guadalupe, parroquia de San Roque y entrada en su sede canónica a las 23 horas.
El hermano mayor explicó que el Cristo de la Fundación se situará al lado del altar, en sus andas de traslado. Es decir, estará «tumbado, pero con un ángulo suficiente para que pueda contemplarse, ya que erguido no podemos ponerlo».
Los Negritos y la Pía Unión:
Cada año, la Cruz de las Toallas de los Negritos es la que preside el Vía Crucis de la Pía Unión. La historia de la vinculación entre la hermandad y este acto que rememora el origen de la Semana Santa comienza en 1521. Aquel año, el primer marqués de Tarifa, Fadrique Enríquez de Ribera, llega a Sevilla de Tierra Santa y se instala en el Palacio de San Andrés, que mandaron a construir sus padres Pedro Enríquez y Catalina de Ribera, que se encontraba cercano a una de las salidas de la ciudad, la Puerta de Carmona. Cuenta la leyenda, que cuando el marqués regresó, terminó de erigir el palacio bajo la inspiración del pretorio de Poncio Pilatos y de ahí el nombre de «Casa de Pilatos». En realidad, la nomenclatura viene dada porque este ilustre personaje quedó tan impresionado del vía crucis que se organizaba en Jerusalén, que comenzó a celebrarlo en Sevilla el primer viernes de marzo, partiendo de la «capilla de las Flagelaciones» de su palacio y concluyendo en un pilar de la Huerta de los Ángeles. Este recorrido piadoso simboliza los 997 metros (1321 pasos) que separaban el pretorio de Pilatos del Monte Calvario. Los terrenos de aquella huerta pertenecían a la cofradía de los Negros, que realizaba hasta allí una romería que acabó convirtiéndose en un vía crucis. Más adelante, se erigió el templete de la Cruz del Campo y fue la corporación quien tuvo la responsabilidad de adecentarlo. Hasta allí hacían estación de penitencia algunas hermandades pero la última en dejar de hacerlo fue los Negritos.
El vía crucis a la Cruz del Campo acabó abandonándose por parte de la Casa Ducal y se volvió a retomar en 1957, cuando el por entonces marqués de Tarifa, instó a las cofradías de la zona a ayudar para su organización. Desde entonces, preside este acto la Cruz de las Toallas, que era la que primitivamente iniciaba este vía crucis.
Este año, además de la Cruz de las Toallas, irá el Cristo de la Fundación, cuyo nombre le viene por la propia institución hospitalaria que dio origen a la hermandad. Lo hará el primer viernes de marzo, el día en el que en Sevilla rememora la fundación de la Semana Santa. La jornada en queSan Ildefonso se llenará de colas para visitar al Cautivo de Medinaceli, como lo harán los fieles en Santa Genoveva, el Polígono de San Pablo, Torreblanca o el Juncal.


Comentarios
Publicar un comentario