En este pasado lunes de Pascua, en la parroquia de San Vicente ocurría una curiosa estampa nunca antes vista en la historia de la hermandad de las Penas. Se abrían las puertas templo y todo aquel que se adentraba en él, se acercaba al palio de la Virgen de los Dolores.
Allí, la dolorosa estaba aún en su paso, junto a San Juan Evangelista, una imagen que jamás ha ocurrido con anterioridad en esta hermandad. Así celebró la eucaristía la hermandad de cada lunes, antes de proceder al desmontaje.


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