Domingo de Pasión, domingo del Pregón de la Semana Santa de Sevilla. Una jornada donde las imágenes descienden de sus altares para recibir el beso de los sevillanos antes de ser subidos a sus respectivas andas de salida. Templos repletos aunque el día no acompañó en lo meteorológico. Más de una veintena de imágenes expuestas, montajes de todo tipo, jornada de ver los pasos en los templos en el fin de semana previo a los días más esperados.
De nuevo, de monumental hay que declarar el montaje del besamanos del Cristo del Buen Fin y la Virgen de la Palma, algo que parece tradicional, pero una priostía que mantiene un nivel muy alto, año a año.
Como también había que destacar el de los titulares de Montserrat. La priostía no ha cesado de trabajar y para bien, en el año del cuarto centenario del Cristo de la Conversión, la imagen que presidió el Vía Crucis de las Cofradías. Sí memorable han sido cada altar instalado en cada semana, lo mismo han hecho en el último culto que celebran antes de la Semana Santa. Con la Virgen de Montserrat adelantada, con sus mejores galas, mientras que el crucificado de Juan de Mesa volvió a estar erguido en la parte trasera, pudiendo admirarse el montaje desde todas las perspectivas.
Otro de los más comentados, el de la Virgen de la Piedad de la Mortaja. De nuevo, ataviada como antaño, con las imágenes que bajaron del presbiterio para estar aún más cerca de los fieles. El retorno del besapiés del Señor de la Cena en los Terceros, la imponente cercanía del remozado Cristo de la Buena Muerte de los Estudiantes.
Tampoco hay que dejar olvidar el de las Penas, una de las mejores priostías, que cuenta con un gran equipo humano, que no cesan en ningún momento del año por engrandecer a sus titulares. En 6 días veremos 3 altares distintos en esta hermandad, algo al alcance de pocos.
Muy trabajado el del Carmen, al igual que el del Señor de la Redención, el clasicismo de la Amargura, éste último, uno de los rincones obligatorios a asistir. El Stabar Mater del Museo, así como el del Cachorro o la Lanzada.
En penumbra, el de los titulares del Santo Entierro. El minimalismo de los Javieres, el de la Virgen de la Aurora que contó con detalles Lasalianos, el auténtico museo de San Isidoro que volvió a exponer en el besamanos del Cristo de las Tres Caídas. El imponente Cristo de la Caridad de Santa Marta, el Cristo de Burgos situado en la capilla de San Pedro Advíncula o el besapiés de barrio del Cristo de la Sed, una hermandad que cumple medio siglo de vida.
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